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El Palacio de Cortés en Cuernavaca Morelos

El Palacio de Cortés, es un increíble monumento ubicado en el centro de la ciudad de Cuernavaca Morelos. 

Dicho museo, resguarda en su interior el legado histórico más importante del Estado de Morelos. Fue un palacio, usado también como fortaleza en la época colonial, que a través de los años se ha convertido y usado para diversas actividades. 

Fue construido por Hernán Cortés en 1531, justamente a un costado de una capilla perteneciente al padre Melgarejo sobre los restos del centro ceremonial y de tributo tlahuica. Posteriormente, se creó un enorme anexo que unificó ambas construcciones. La obra se consolidó en 1535 y hoy en día, es una de las edificaciones civiles más antiguas que se conservan en nuestro país.

 

¿Qué puedes encontrar en la parte baja del Palacio?

Lo primero que verás, será una sala principal, en la que encontrarás la vida de los antiguos pobladores de Morelos, representada en diversas obras y manifestaciones; podrás notar que estos vivían en un entorno natural de fauna y flora ahora extintas, propio del Pleistoceno y con una economía que tenía como base la recolección y la caza.

 

Después pasarás a otra sección en donde se muestra un estilo de vida dirigido por la agricultura incipiente, la cual posee aproximadamente 7,000 años de antigüedad. En aquel tiempo, se crearon grupos de asentamiento permanente, lo que permitió el surgimiento de una organización social más compleja con una economía más diversificada; emprendiendo así obras de irrigación y adecuaciones a las técnicas de elaboración de instrumentos adaptados a las nuevas necesidades laborales. 

Luego, verás diversas salas que siguen la secuencia, en las que se muestra el desarrollo cultural posterior. Descubrirás cómo se fueron creando de manera gradual los centros urbanos y más. Las relaciones entre comunidades fueron fortaleciéndose poco a poco, así como los sistemas de intercambio comercial. Además, los sistemas políticos fueron tomando mayor relevancia y se tornaron más complejos. 

 Y finalmente, las últimas salas pertenecientes a la planta baja, muestran la situación social y cultural de la región durante los tres siglos predecesores de la época de la Conquista, mismos en los que se presentaron migraciones de los pueblos náhuatl, extendiéndose desde el mítico Aztlán hasta lo largo de todo el altiplano

Para entonces, los tlahuicas llegaron a lo que hoy es Morelos alrededor de 1200 d.C y con el tiempo se volvieron parte del icónico y poderoso imperio mexica del Valle de México, defensores de los pueblos más pequeños, cada uno con un jefe o tlatoani. Vivían de la caza, la recolección y los cultivos, principalmente: maíz, frijol, chile y calabaza. La religión se manifestaba en diversas formas, por ejemplo: en la arquitectura, la escultura y la cerámica, así como en fiestas y ritos funerarios, sobre todo en los grupos de pobladores pertenecientes a Tepoztlán, Teopanzolco, Yautepec y Coatetelco.

 

¿Qué puedes encontrar en la parte alta del Palacio?

Al comenzar a subir a la planta alta del palacio, te encontrarás con un espacio que conduce a la misma, mientras recibes información de los rincones y paredes sobre la Conquista de 1521. Algunos de los datos exhibidos provienen de las cartas que Hernán Cortés enviaba al rey de España

La escalera te llevará hasta una terraza desde donde podrás apreciar el convento de la Asunción, el acceso al Jardín Borda, la plaza principal y algunos vejestorios de tejados.

El recorrido de la planta alta comienza con la exposición de los primeros acercamientos entre Europa y América. Se muestra cómo fue conquistada la región, al igual que su sistema tributario y sus productos más frecuentes. También encontrarás el testimonio de la evangelización emprendida por los franciscanos desde 1525, con la Capilla de Indios sobre la pirámide y verás las órdenes de la distribución de las tareas evangélicas.

Otra de las manifestaciones importantes que encontrarás en esta planta, es el otorgamiento del Marquesado del Valle de Oaxaca a Hernán Cortés, incluyendo partes del territorio de Morelos, como recompensa por la conquista. También se muestra la arquitectura de diversos conjuntos monacales en donde se impartía el evangelio, un claustro en donde se daban instrucciones religiosas, las habitaciones de los frailes, el templo y la huerta. 

Por otro lado, encontrarás algunas otras salas que tratan sobre el espíritu conquistador y evangelizador de los españoles que emprendieron la exploración del Oriente. Esta travesía obtuvo como resultado el establecimiento de un fructífero intercambio de productos asiáticos y americanos.

En esta parte descubrirás cómo gracias a la gran cantidad de recursos de la región, se pudo ensayar durante los siglos XVII y XVIII, diversas industrias como las del algodón, seda, cerería, cría de caballos, cultivo de moreras, huertos de frutas y posteriormente, se abrió paso a la industria azucarera.

Todos estos sucesos marcaron un parteaguas que definió a las dos clases sociales de la región: hacendados y peones, cuyas pugnas prepararon el terreno para las guerras independentistas de 1810. En esta área se hace referencia a la Independencia y se conmemora a José María Morelos y Pavón y a las acciones militares más sobresalientes de sus ejércitos.

En las secciones posteriores podrás encontrar diversos aspectos importantes del siglo XIX en Morelos: las diferencias cotidianas de los hacendados y los peones después de la Independencia, las guerrillas que se crearon entre liberales y conservadoras, el desarrollo capitalista impulsado por los liberales y los niveles de producción que se lograron gracias a los avances tecnológicos como el vapor y el ferrocarril, mejorando en gran medida al sistema de transporte.

Debido al gran crecimiento económico, la región terminó por convertirse en un Estado, tomando el apellido de uno de los héroes de Independencia: Morelos

La siguiente sala está enfocada en la época del Porfiriato, haciendo énfasis en la explotación y la injusticia sobre los campesinos, lo que condujo a la Revolución Zapatista de 1910, lo que da pie a otra sala más en donde se recrean algunos episodios de las luchas campesinas por sus tierras y su autonomía. 

Y finalmente, la sala posterior es el desenlace conectado a la anterior. Trata de la cultura campesina de los pueblos morelenses: las familias, los barrios, los pueblos y las regiones del Estado, quienes mantuvieron una red de relaciones económicas y políticas. En este espacio se muestran las fiestas y rituales que solían llevar a cabo, dando pie a la reciprocidad, la identidad y la cohesión de los grupos; manifestaciones que reflejaban sus valores y sus formas de organización.

 

¿Y qué hay en la terraza del Palacio?

En la parte oriente de la terraza se encuentra una galería con dirección al Popocatépetl. En este espacio, el famoso pintor mexicano Diego Rivera, realizó una de sus obras más icónicas: el mural “Historia de Morelos, Conquista y Revolución”, en el cual refleja de manera plástica estos periodos, misma obra que le tomó cerca de un año terminar. 

Diego Rivera integró su trabajo a la arquitectura del palacio, incorporando los arcos y vanos de las puertas para usarlos de marco y así relatar la historia morelense. Para realizar dicha obra, se inspiró en códices posteriores a la Conquista y en algunas piezas prehispánicas del Museo Nacional de Antropología. El mural se debe leer de frente, comenzando por la derecha. 

 

Estas líneas fueron sólo un pequeño viaje literario por los rincones del Palacio, sin embargo, nada se compara con la sensación de estar ahí y presenciar en carne propia la autenticidad de la historia y la cultura de nuestro Estado. Si eres amante de estos temas y te encanta empaparte de conocimiento, ¡definitivamente debes visitar este museo icónico!

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