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Las Leyendas de los Fantasmas del Jardín Borda

Así como el Jardín Borda encierra tanta belleza e historia en sus rincones y pasillos, también guarda leyendas un tanto macabras que se han venido contando de boca en boca y de generación en generación que cada vez hay algo nuevo que se añade a la historia, sin embargo lo que es un hecho es que este lugar ha visto pasar a muchas personalidades a lo largo de la historia y sus paredes han sido testigos de acontecimientos importantes en la historia de Morelos y de México.

 

Hubo una vez en que este lugar fue una lujosa residencia allá por el siglo XVII, cuando Don José de la Borda, un acaudalado minero de Taxco la habitaba como casa de descanso. Aquí su hijo hizo construir para él una hermosa casa que más tarde se convirtió en un jardín botánico con fuentes y un pequeño lago que servía como abastecimiento de agua para todo el lugar. El hijo de Don José, el sacerdote Manuel de la Borda, era amante de la botánica e hizo traer de la Nao de China, muchas variedades de plantas exóticas, se dice que aquí fue donde se plantaron por primera vez árboles de mango, guayabas y bugambilia, entre otras muchas especies que aún habitan el jardín y que ahora que han pasado más de 300 años, se muestran exuberantes entre los pasillos de lo que actualmente es considerado como el único jardín novo hispano que existe en Latinoamérica. Su estética a la luz del día es de gran belleza, con aires un tanto decadentes y nostálgicos, con arquitectura de influencia mudéjar y barroca, inspirada en los jardines de Versalles; y por las noches es escenario de lúgubres historias.

 

 

Toda esta grandeza fue lo que enamoró a la realeza de aquel entonces, cuando el emperador Maximiliano y Carlota lo adquirieron como su casa de verano a finales del siglo XIX. Desde entonces ya se hablaba de historias que se fueron convirtiendo en leyendas y que hasta ahora se cuentan, como la vez que Doña Carlota desempacando su equipaje se encontró con una momia, que después volaba por las noches riendo a carcajadas pegando sustos a cualquiera que anduviera por ahí.

 

Lo cierto es que los emperadores solían pasar mucho tiempo en este lugar, disfrutando de las maravillosas mañanas llenas de romanticismo, aire fresco en medio de aromas de perfumes de flores y de frutas tropicales. Así Maximiliano disfrutaba pasear en su caballo, enterándose de las noticias de la ciudad y tomando su chocolate mientras admiraba el paisaje. Es por eso que dicen que otra de las apariciones que ronda por los pasillos es de un hombre al que le dicen “el chocolatero”, una figura de negro, con sombrero y barba, al parecer de elegante vestimenta y que de vez en cuando hacer sus apariciones por el lugar.

 

Pero la realidad es que para los emperadores, la vida aquí pintaba como un idilio, sobre todo para Maximiliano que encontró aquí a una bella doncella que convirtió en su amante, cuentan que era la hija del jardinero y quizá fue una de las razones por las que gustaba de pasar largas temporadas en esta morada. Lamentablemente no todo era tan perfecto como parece, ya que los emperadores siendo extranjeros y teniendo como lengua el francés, no lograban entenderse con sus sirvientes, que eran gente del pueblo y que no tenían idea de las costumbres tan acartonadas y rígidas, como los corsés de Doña Carlota a la hora de vestirlos o servirles el té. Sus ayudantes europeos apenas se daban abasto con todo lo que había que hacer para cumplir con las exigencias de sus majestades. 

 

 

A tantas actividades se sumaban los constantes trabajos de remodelación y modificaciones de lugar para que fuera perfecto para la emperatriz y así lo llenaron de tapices, cuadros y muebles, pero también de mucha gente que no les entendía ni una sola palabra. A razón de esta peculiaridad que se volvió una gran molestia para los emperadores, empezaron a desesperarse y enfadarse con la gente que les servía, ya que a pesar de que les daban sus instrucciones a través de los ordenanzas, los indígenas se quedaban como ensimismados y sin expresión alguna, sin poder entender lo que había que hacer. Por lo que empezaron los maltratos y castigos para aquellos pobres que de por sí tenían que servirles; en algún momento, cuenta la leyenda que, Maximiliano ya fuera de sus casillas, ordenó colgar a uno de los peones como castigo ejemplar y para que sirviera de muestra a todos los demás y vieran lo que les podía pasar.

 

Así desde lo alto de una rama de uno de los árboles de mango se veía el colgado, sin embargo después del tormentoso castigo, todos los presentes se limitaron a persignarse y poco después bajaron al colgado para irlo a velar, mientras los demás continuaron con sus labores.

 

Poco tiempo después del suceso parecía haberse olvidado, sin embargo en una noche calurosa, mientras los emperadores disfrutaban de su terraza a la luz de la luna, fue que la aparición del colgado se reveló ante Carlota, en aquel mismo árbol de mangos, tan alto para que todo mundo lo viera, fue donde la cara del miserable peón se le apareció a la emperatriz provocándole tal alteración que se desmayó y a partir de ahí se dice que fue una de las razones de que se volviera loca, jamás volvió a ser la misma. Algunos dicen que el colgado aún se aparece en aquel árbol que ahora queda en la banqueta del lado de la calle de Álvaro Obregón.

 

 

Muchas más historias encierra este lugar como que bestias monstruosas salen por las noches, aves de rapiña y demás engendros que se aparecen, tal eran estas creencias que en algún tiempo la gente evitaba pasar frente a la puerta y mandaron traer a un padre para que bendijera el lugar.

 

Sin embargo los espíritus que ahí habitan por las noches son dueños del Jardín Borda, de sus paredes, espacios y muebles, tan es así que se dice que en la sala Manuel M. Ponce hay un piano y que por las noches cuando todos se han retirado, se oyen sonar las teclas; también se habla de la aparición del Fraile, confesor de los antiguos habitantes del Borda, que suele manifestarse por los pasillos de vez en cuando.

 

Aunque el Jardín Borda no está abierto por las noches, si lo visitas podrás disfrutar del museo, restaurante, cafetería, librería, sala de conciertos, cursos y talleres. Te recomendamos visitarlo en el Día de Muertos, ya que montan altares y hay varias actividades para toda la familia. 

 

Si quieres más información, puedes revisar el siguiente link:

https://visitmorelos.mx/lugares/general/centro-cultural-jardin-borda

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